Hay monumentos de numerosos países del mundo (desataca el espacio dedicado a los países africanos de habla portuguesa), y sobresale la reproducción del conjunto monumental de Coimbra o el grupo de casas regionales portuguesas.
Aunque los adultos hemos de agacharnos para entrar en muchos de los edificios, lo cual no deja de resultar incómodo, resulta curioso echarle un vistazo si optamos por visitar el país luso en alguna de nuestras escapadas. Quienes realmente disfrutan son los pequeños, ya que normalmente para ellos las cosas no están tan accesibles como en este variopinto parque.
Dado que se encuentra un poco apartado del centro de la ciudad, aconsejo preguntar en la oficina de turismo dónde se encuentra porque las indicaciones brillan por su ausencia.
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