sábado, 12 de diciembre de 2020

Soria, el alma de Castilla

Soria surgió en un collado junto al Castillo que defendía el lado del Duero en la frontera de los reinos de Aragón y Castilla. La ciudad fue devastada a finales del siglo XII por el ataque de Sancho de Navarra por lo que se construyó una fuerte muralla. Los restos de este castillo pueden visitarse en un cerro desde el que se disfruta una impresionante panorámica de la ciudad y el puente sobre el río. El castillo puede verse tal y como fue en su día en los frescos de la ermita de San Saturio.


El Collado y Casco Antiguo
La plaza Mariano Granados es el centro neurálgico de la capital soriana. Desde la misma, el viajero tiene dos opciones. Una de ellas introducirse en un bello jardín verde de una calidad sin igual, La Dehesa, y la otra caminar por El Collado y sus calles contiguas viendo de esta manera, las plazas, calles y fachadas más antiguas de la ciudad, cargadas de historia y tradición. Y como la mayoría de las ciudades con cierta historia, Soria posee una serie de calles denominadas como “casco antiguo”. Y este enredo de calles estrechas, antiguas y frías, están comandadas por la calle más famosa de la ciudad, la conocida como El Collado. En esta entrañable calle comercial, pequeña y estrecha, con soportales y un señorial casino, tuvo Antonio Machado su primer lugar de residencia al llegar a tierras sorianas en 1907, concretamente en número 54. Es en este sector donde se encuentran los principales hoteles en Soria.

Plaza Mayor
Collado abajo, nos topamos de frente con la Plaza Mayor en la que encontraremos La Audiencia, la Fuente de los Leones, el Ayuntamiento, la iglesia de Santa María la Mayor y la Casa del Común, en la que se abre un arco llamado del “cuerno”, por tratarse de la puerta por la que accedían los toros cuando, hasta hace un par de siglos, se celebraban festejos taurinos.

El actual ayuntamiento, fue antiguamente la Casa de los Doce Linajes, donde se reunían las familias más nobles de la ciudad. Se trata de un edificio que ha sido sometido a diversas obras de ampliación y reforma, pero del que aún se conserva su fachada principal, obra acometida por Martín de Solano en 1629.

San Saturio
A la orilla del río Duero a su paso por Soria, encontramos la ermita de San Saturio, la cual se sostiene espectacularmente sobre una peña abierta por amplia cueva. Rodeada de álamos en el paseo que la une con San Polo y unida a la ciudad por un puente peatonal que nos dejará en el paseo del Postiguillo, se accede a la ermita por la cueva situada a sus pies, origen de la tradición santera. En la cúpula se representan distintos santos eremitas y en los muros escenas referentes a la vida de San Saturio. El retablo mayor es barroco y presenta el relicario del santo. Descendemos hasta la plazoleta, en la que iniciamos el recorrido, por una escalera exterior de piedra del siglo XVIII.

Las vistas de esta ermita debido a su curiosa ubicación y a la cercanía del río Duero, son reseñables y obligadas de fotografiar por los visitantes, más aún en invierno, cuando todo el paisaje se encuentra recubierto por una impecable capa de nieve.

Capítulo aparte merece las fiestas patronales de San Juan que comienzan el jueves posterior a la festividad de San Juan (24 de junio), o en esta misma fecha si es coincidente con jueves. Desde el año 1956 se añade a la programación el denominado Miércoles “El Pregón”, por delante de ese jueves antaño inicial, Jueves “La Saca”, prosiguiendo con el Viernes “De Toros”, Sábado “Agés”, Domingo “De Calderas” y Lunes “De Bailas”. Cada día tiene algo peculiar, lleno de magia que merece ser la pena visto. Quien va, vuelve.

Estas fiestas fueron declaradas Fiestas de Interés Turístico Nacional en 1968, que después fue equiparada por la Junta de Castilla y León como de interés turístico regional.

Terminar con un poema de Machado (Campos de Castilla) dedicado a Soria es de obligado cumplimiento:
¡Colinas plateadas,
grises alcores, cárdenas roquedas
por donde traza el Duero
su curva de ballesta
en torno a Soria, obscuros encinares,
ariscos pedregales, calvas sierras,
caminos blancos y álamos del río,
tardes de Soria, mística y guerrera,
hoy siento por vosotros, en el fondo
del corazón, tristeza,
tristeza que es amor! ¡Campos de Soria
donde parece que las rocas sueñan,
conmigo vais! ¡Colinas plateadas,
grises alcores, cárdenas roquedas!…

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